
La menopausia puede traer consigo cambios que van más allá de los sofocos o las alteraciones del sueño. Uno de ellos afecta a la salud ocular: el ojo seco en la menopausia, una molestia que puede provocar escozor, sensación de arenilla, enrojecimiento o visión borrosa intermitente.
Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se celebra cada 18 de octubre, ponemos el foco en una cuestión que a menudo pasa desapercibida: ¿afecta también la menopausia a la salud visual? Los cambios hormonales pueden influir en la superficie ocular y favorecer molestias como la sequedad, el escozor o la sensación de arenilla. ¿Por qué ocurre y qué podemos hacer para aliviar estos síntomas?
¿Por qué aparece el ojo seco durante la menopausia?
La superficie ocular también es sensible a los cambios hormonales. La glándula lagrimal, las glándulas de Meibomio —que producen la capa grasa que ayuda a evitar la evaporación de la lágrima— y la conjuntiva responden, entre otros factores, a la acción de hormonas como los estrógenos y los andrógenos.
Durante la perimenopausia y la menopausia, las variaciones en los niveles hormonales pueden influir en el funcionamiento de estas estructuras y alterar la cantidad o la calidad de la lágrima. En algunos casos, la película lagrimal se vuelve menos estable y se evapora con mayor rapidez, lo que favorece la sequedad y la irritación ocular.
Por eso, algunas mujeres empiezan a notar molestias que antes no tenían o experimentan un empeoramiento de los síntomas previos. Aunque los cambios hormonales pueden contribuir a este problema, el ojo seco tiene un origen multifactorial y no todas las mujeres lo desarrollan durante la menopausia.
Síntomas del ojo seco: cómo reconocerlo
El ojo seco no siempre produce una sensación evidente de sequedad. Los síntomas pueden aparecer de forma intermitente y empeorar al final del día o después de pasar mucho tiempo delante de una pantalla, leer o realizar actividades que requieren concentración.
Entre las molestias más habituales se encuentran:
- Sensación de arenilla o de tener algo dentro del ojo.
- Escozor, picor o irritación.
- Enrojecimiento ocular.
- Visión borrosa que mejora al parpadear.
- Mayor sensibilidad a la luz.
- Lagrimeo excesivo.
Aunque parezca contradictorio, los ojos secos también pueden lagrimear más de lo habitual. La irritación puede provocar una respuesta refleja de producción de lágrimas que no siempre consigue mantener la superficie ocular bien lubricada.
Las molestias también pueden aparecer durante la noche o al despertar. Si notas los ojos especialmente secos por la mañana, puedes consultar nuestro artículo sobre ojos secos al despertar y cómo aliviar el ojo seco por la noche.
Tratamiento del ojo seco en la menopausia: qué opciones existen
El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas y de su causa. Por eso, es importante identificar qué está provocando la sequedad antes de elegir la opción más adecuada. Las lágrimas artificiales pueden ayudar a mantener la superficie ocular hidratada. La elección del producto dependerá de las características de cada caso y, si se necesita utilizarlo con frecuencia, puede ser conveniente optar por fórmulas sin conservantes.
Cuando existe una alteración de las glándulas de Meibomio, la higiene palpebral y otros tratamientos específicos pueden mejorar la calidad de la lágrima. En determinados casos, técnicas como la luz pulsada (IPL) también pueden estar indicadas tras una valoración oftalmológica.
Además, conviene revisar otros factores que pueden agravar las molestias, como determinados medicamentos, el uso de lentes de contacto o la exposición prolongada a ambientes secos.
Para conocer otras alternativas, puedes consultar nuestra guía sobre el tratamiento farmacológico del ojo seco, donde se explican distintas opciones terapéuticas y cuándo pueden utilizarse.
¿La terapia hormonal de la menopausia ayuda con el ojo seco?
Aunque los cambios hormonales pueden influir en la salud ocular, no está demostrado que la terapia hormonal sea un tratamiento eficaz para el ojo seco. Los estudios disponibles ofrecen resultados diferentes y, en algunos casos, incluso apuntan a una mayor frecuencia de síntomas de sequedad ocular en mujeres que reciben este tratamiento.
Por eso, la terapia hormonal no se recomienda específicamente para tratar el ojo seco. Si tienes molestias oculares durante la menopausia, consulta con tu oftalmólogo para valorar el tratamiento más adecuado. Si ya recibes terapia hormonal, no la modifiques ni la suspendas por tu cuenta: consulta tus dudas con los profesionales sanitarios que te atienden.
Hábitos para aliviar la sequedad ocular
Algunos cambios sencillos en el día a día pueden ayudar a reducir las molestias asociadas al ojo seco:
- Descansa de las pantallas. Haz pausas periódicas y recuerda parpadear con frecuencia cuando trabajes con el ordenador o el móvil.
- Evita las corrientes de aire directas. El aire acondicionado, la calefacción y los ventiladores pueden favorecer la evaporación de la lágrima.
- Protege tus ojos en exteriores. Las gafas de sol ayudan a reducir la exposición al viento y a otros factores ambientales.
- Presta atención a las lentes de contacto. Si notas más sequedad o escozor, consulta con tu oftalmólogo para valorar posibles ajustes.
Dr. Ollero, especialista en ojo seco en Vigo
En la consulta del Dr. Alberto Ollero, en Vigo, se valora cada caso para identificar el origen de las molestias y adaptar el tratamiento. Puedes ampliar información sobre el ojo seco y sus tratamientos o consultar las opciones de cuando estén indicadas.
La sequedad ocular puede afectar a la comodidad y a la calidad de vida. Si los síntomas aparecen durante la menopausia y se mantienen en el tiempo, una valoración oftalmológica permite identificar su causa y encontrar la forma más adecuada de aliviarlos.




