
Con la llegada del verano vuelve una de las preguntas más habituales en consulta: ¿puedo bañarme en el mar con las lentillas puestas? La respuesta corta es no, pero merece la pena entender por qué y conocer qué alternativas existen para disfrutar de la playa sin renunciar a ver bien.
Por qué el agua es un problema para las lentillas
Las lentes de contacto blandas están diseñadas para un entorno muy concreto: la película lagrimal del ojo. En cuanto entran en contacto con agua (del mar, de la piscina o incluso del grifo) su comportamiento cambia.
El agua puede altera la forma de las lentes de contacto, puede hacer que se adhieran con más fuerza a la córnea o que se desplacen con facilidad. Pero el riesgo más importante, y el que más nos preocupa desde el punto de vista oftalmológico, no es el mecánico sino microbiológico: el agua contiene microorganismos que en un ojo con lentillas encuentran una superficie para adherirse que normalmente no tendrían. Algunos de ellos pueden provocar infecciones potencialmente graves.
Sal, arena y bacterias: los riesgos del mar
El agua del mar añade algunas particularidades propias. La sal puede deshidratar la lente, deformarla y hacer que sea muy incómoda o directamente difícil de retirar. La arena y las partículas en suspensión, por su parte, pueden quedar atrapadas bajo la lente y provocar irritación en la córnea.
A esto se añade la presencia de bacterias y otros microorganismos propios del ambiente marino. Uno de los más temidos es la Acanthamoeba, un parásito microscópico presente en agua no tratada, incluido el mar, capaz de quedar atrapado entre la lente y la córnea y provocar una queratitis de tratamiento largo y complicado. Es una infección poco frecuente, pero más del 85% de los casos se da en personas con lentillas. Dejar las lentillas fuera del agua y antes del baño sigue siendo la medida más eficaz para prevenirla.
Qué puede pasar si me baño con lentillas
Si pese a todos estos consejos, te despistas y te bañas con lentillas, esto es lo que puede pasar:
Una lente que se adhiere a la córnea al mojarse puede ser difícil de retirar, y forzar la extracción puede dañar el epitelio corneal. Una infección bacteriana puede aparecer en forma de ojo rojo, dolor, fotofobia o secreción, y requerir tratamiento antibiótico específico. Además, la queratitis por Acanthamoeba, aunque menos frecuente, puede dejar secuelas visuales importantes si no se detecta y trata a tiempo.
Consejos si usas lentilla lentillas en verano
Hay formas de disfrutar del verano con buena visión y sin poner nuestros ojos en riesgo. Apunta estos cinco:
- Retírate las lentillas antes de entrar al agua.
- Acuérdate de lleva siempre el estuche y el líquido contigo si sueles ir a la playa con lentillas puestas. Lávate las manos siempre antes de retirarlas y hazlo en un lugar apropiado para ello.
- Considera unas gafas acuáticas graduadas. Si tienes miopía o astigmatismo y necesitas ver bien en el agua, existen gafas de natación o buceo con graduación que permiten bañarte sin ningún riesgo para la superficie ocular.
- Usa lágrimas artificiales con más frecuencia. El calor, el viento, el aire acondicionado y la exposición solar aumentan la evaporación lagrimal y pueden empeorar el confort de las lentillas. Aplicarte lágrimas compatibles con lentes de contacto ayuda a mantener la superficie ocular hidratada.
- Si te entra arena o agua en el ojo, no te frotes. Retira la lente cuanto antes, lávate bien las manos antes de hacerlo y, si la molestia persiste, consulta a tu oftalmólogo.
Cuándo conviene acudir al oftalmólogo
Si después de bañarte en el mar con lentillas, notas ojo rojo que no remite, dolor, sensación de cuerpo extraño, fotofobia o visión borrosa, no dejes pasar los días esperando que mejoren solos. Las infecciones corneales de verano, tratadas a tiempo, tienen muy buen pronóstico. Cuando se demora la consulta, el daño puede ser mayor y el tratamiento, más largo.
También conviene acudir si llevas un tiempo notando que tus lentillas son cada vez menos cómodas o si tienes dudas sobre qué tipo de lente se adapta mejor a tu actividad: a veces es la superficie ocular la que necesita una valoración.
En la consulta del Dr. Alberto Ollero, en Vigo, valoramos el estado de la córnea, la película lagrimal y el tipo de lente que mejor se adapta a cada paciente. El verano es un buen momento para revisarlo y llegar a la playa con tranquilidad.




