
¿Tu hijo o tu hija rinden menos de lo esperado y te preguntas si la vista puede tener algo que ver? Con la vuelta al cole, esta es una duda muy frecuente entre muchas familias. Y tiene sentido: algunos problemas de visión no diagnosticados pueden dificultar actividades tan habituales como leer, escribir, copiar de la pizarra o, incluso, mantener la atención durante un tiempo prolongado.
Es cierto que el rendimiento escolar depende de muchos factores y un problema de visión es solo uno de ellos. Sin embargo, algunos defectos visuales, especialmente la hipermetropía no corregida, el ojo vago y determinadas alteraciones de la visión binocular, pueden hacer que leer, escribir o mantener la atención requiera un esfuerzo mucho mayor del necesario. Detectarlos a tiempo puede mejorar el bienestar visual del niño y facilitar su aprendizaje.
En este artículo nos detendremos en cada uno de ellos y daremos pautas para reconocer las señales y pedir una consulta con el oftalmólogo para una exploración completa.
Hipermetropía: el problema que más pasa desapercibido
La hipermetropía es uno de los defectos refractivos que con más frecuencia pasa inadvertido en la infancia. Muchos niños consiguen ver bien porque sus ojos compensan el defecto haciendo un esfuerzo constante para enfocar. El problema aparece cuando ese esfuerzo de enfoque se mantiene durante un tiempo prolongado, especialmente durante la lectura, la escritura o los deberes, y acaba provocando fatiga visual.
Los síntomas más habituales de esa fatiga visual son:
• Dolor de cabeza al final del día.
• Cansancio al leer o escribir.
• Ojos rojos o irritados.
• Pérdida de interés por las tareas de cerca.
La evidencia científica ha asociado la hipermetropía moderada no corregida con peores resultados en pruebas de lectura y preparación para el aprendizaje. Esto no significa que sea la causa directa del fracaso escolar, pero sí es un problema de visión que conviene descartar cuando un niño presenta estos síntomas.
Miopía: afecta a la visión de lejos, pero no suele explicar un bajo rendimiento
La miopía hace que el niño vea mal la pizarra o tenga dificultades para seguir una explicación si se sienta al final del aula. Sin embargo, la visión de cerca suele mantenerse, por lo que normalmente puede leer, escribir y estudiar sin dificultades visuales.
Los estudios disponibles no muestran que la miopía, por sí sola, se asocie a un peor rendimiento académico. Aun así, es importante diagnosticarla y corregirla para que el niño vea correctamente y pueda desarrollar sus actividades diarias con normalidad.
Ojo vago (ambliopía): cuanto antes se detecte, mejor
La ambliopía puede pasar desapercibida porque el otro ojo compensa la pérdida de visión. Es muy importante detectarla de forma precoz, durante la infancia, ya que puede afectar a la coordinación entre ambos ojos y, en algunos casos, a la velocidad de lectura. Además, existe una ventana de tratamiento: durante los primeros años de vida el sistema visual todavía está en desarrollo, por lo que las posibilidades de recuperación visual son mucho mayores si se diagnostica y trata a tiempo
Astigmatismo: visión borrosa y mayor esfuerzo al leer
El astigmatismo puede provocar visión borrosa o distorsionada tanto de cerca como de lejos.
Cuando no está corregido, el niño necesita hacer un esfuerzo adicional para mantener el enfoque, lo que favorece la fatiga visual y dificulta mantener la atención durante la lectura o los deberes.
Señales de que un niño necesita una revisión visual
Muchos niños no dicen que ven mal porque creen que esa es la forma normal de ver.Especialmente en los niños más pequeños, somos los adultos quienes debemos estar atentos a ciertas señales que pueden indicar un problema de visión.
Señales como:
• Se acerca demasiado a los libros o pantallas.
• Entorna los ojos para ver de lejos.
• Guiña un ojo de forma habitual.
• Pierde el renglón al leer o se salta palabras.
• Tiene dolores de cabeza después de estudiar.
• Se frota los ojos con frecuencia.
• Inclina la cabeza o cierra un ojo para mirar.
• Evita leer o hacer deberes porque se cansa rápidamente.
Además de estar atentos a estos síntomas, también es aconsejable realizar una revisión de la vista antes de empezar Educación Primaria, cuando aparecen molestias durante la lectura o si existen antecedentes familiares de problemas de visión, aunque el niño no se queje de que ve mal.
Revisión oftalmológica en Vigo
Si tu hijo presenta dolores de cabeza frecuentes al estudiar, fatiga al leer, dificultad para ver la pizarra o evita las tareas de cerca, es recomendable acudir a un oftalmólogo para realizar una exploración visual completa.
En la consulta del Dr. Alberto Ollero, en Vigo, realizamos revisiones oftalmológicas adaptadas a cada etapa del desarrollo visual. Evaluamos no solo la agudeza visual, sino también cómo enfocan los ojos, cómo trabajan juntos y si existe algún problema de visión que pueda pasar desapercibido.
Detectar estos problemas de forma precoz permite iniciar el seguimiento o el tratamiento más adecuado en cada caso y contribuir al correcto desarrollo visual del niño.




