En estas semanas, es habitual recibir en la consulta un aumento de pacientes con picor, enrojecimiento, lagrimeo o sensación de arenilla en los ojos. En muchos casos, el motivo de estas molestias es la alergia ocular, debido a una mayor presencia de polen en el ambiente. Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos de este tipo de procesos y también pueden aparecer en infecciones o en cuadros de ojo seco. Os enseñamos cómo diferenciarlos y qué hacer en cada caso.
Distinguir entre estos procesos es importante, porque ni el origen del problema ni su tratamiento son los mismos. Mientras la alergia ocular se relaciona con la exposición ambiental y responde a tratamientos específicos, una conjuntivitis infecciosa puede requerir otra valoración y el ojo seco exige un enfoque centrado en la superficie ocular y la calidad de la lágrima.

Qué es la alergia ocular y por qué aumenta durante la primavera
La alergia ocular, también conocida como conjuntivitis alérgica, es una reacción inflamatoria de la conjuntiva frente a sustancias externas como el polen, los ácaros o el pelo de animales. En primavera, el polen es uno de los desencadenantes más frecuentes.
El síntoma más característico es el picor, a menudo acompañado de enrojecimiento, lagrimeo e hinchazón palpebral. Lo habitual es que afecte a ambos ojos y que se asocie a otros síntomas alérgicos, como congestión nasal o estornudos.
Reconocer la sintomatología: alergia, infección u ojo seco
Aunque hay síntomas que se solapan, la clave suele estar en qué molestia predomina, cómo empezó el cuadro y si existen otros signos acompañantes.
Cuando predomina el picor, la causa suele ser alérgica
En la alergia ocular, el picor suele ser el síntoma principal. Puede haber además lagrimeo, ojo rojo y sensación de irritación, pero el prurito suele marcar la diferencia. También es frecuente que el paciente note molestias en ambos ojos al mismo tiempo y que refiera antecedentes de alergia estacional o síntomas nasales asociados.
Cuando hay secreción espesa o párpados pegados, hay que pensar en infección
En la conjuntivitis infecciosa, sobre todo en la bacteriana, suele haber secreción pegajosa o purulenta y la sensación de pestañas apelmazadas al despertar. En las formas virales puede haber más lagrimeo y ojo rojo, y no es raro que comience en un ojo y después pase al otro.
Con quemazón o sensación de arenilla, puede tratarse de ojo seco
El ojo seco suele dar más escozor, quemazón, sensación de cuerpo extraño, cansancio visual y visión borrosa fluctuante. A veces también produce lagrimeo reflejo, lo que puede generar confusión. Sin embargo, en estos casos el picor no suele ser el síntoma predominante. Además, es frecuente que empeore con el uso de pantallas, el viento, la calefacción, el aire acondicionado o las lentes de contacto.
Aun así, no siempre es posible distinguirlo con seguridad solo por la clínica inicial. Hay pacientes con alergia y ojo seco al mismo tiempo, y algunos cuadros infecciosos leves pueden parecerse al comienzo a una irritación ocular banal. Por eso, cuando los síntomas persisten o generan duda, siempre es conveniente acudir al oftalmólogo y realizar una valoración profesional.
Cómo aliviar los síntomas
Ante picor, enrojecimiento, lagrimeo o sensación de arenilla, conviene evitar frotarse los ojos, limitar el uso de lentes de contacto y recurrir a lágrimas artificiales para mejorar el confort de la superficie ocular. Además, siempre, extremar las medidas de higiene en el contacto con los ojos.
Si es plena primavera, afecta a ambos ojos y se acompaña de picor predominante o de otros síntomas alérgicos y eres propenso, lo más probable es que sea alergia ocular. En los casos más leves, pueden aplicarse medidas sencillas como lavar los ojos con suero fisiológico o agua fría y usar compresas frías, que ayudan a eliminar los alérgenos presentes en la superficie del ojo y a calmar la irritación.
Si los síntomas son más persistentes, el tratamiento suele incluir el uso de colirios específicos. Los antihistamínicos tópicos ayudan a reducir el picor y la reacción alérgica, mientras que las lágrimas artificiales contribuyen a mantener la superficie ocular hidratada y a disminuir la sensación de molestia. Y para situaciones más intensas, pueden ser necesarios tratamientos antiinflamatorios o colirios con corticoides, siempre bajo prescripción médica. Si existen otros síntomas como rinitis o congestión nasal, también pueden indicarse el uso de antihistamínicos por vía oral.
Fundamental, nunca automedicarse y no asumir que se trata solo de una alergia sin una valoración oftalmológica.
Cuándo conviene acudir al oftalmólogo
Es recomendable solicitar una valoración si los síntomas son intensos, si no mejoran, si reaparecen con frecuencia cada primavera o si existe duda diagnóstica. También cuando el paciente utiliza lentes de contacto o cuando las molestias interfieren de forma clara con la actividad diaria.
Si aparece dolor importante, secreción abundante, fotofobia intensa, empeoramiento de la visión o una afectación muy llamativa de un solo ojo, no conviene asumir que se trata solo de una alergia. En estos casos, es importante descartar una infección u otro problema de la superficie ocular.




