Las vacaciones de Semana Santa son un momento ideal para realizar escapadas a zonas costeras o de montaña aprovechando el buen tiempo o para apurar el último viaje a la nieve. Disfrutar de estos planes al aire puede ser peligroso si no se realiza con la protección ocular apropiada. La fotoqueratitis es una afección causada por una exposición prolongada a fuentes de radiación ultravioleta (UV) que puede derivar en molestias temporales en los ojos o, en casos más graves si no se aborda adecuadamente, puede incluso llegar a provocar ceguera.
En zonas de nieve, además, el riesgo aumenta porque la superficie blanca actúa como un espejo y multiplica la exposición solar. En general, si nos referimos a planes en la montaña, la intensidad de la radiación ultravioleta siempre es mayor por la altitud. A ello se añaden factores como el viento, el frío y la sequedad ambiental, que pueden favorecer la irritación ocular.
En consecuencia, situaciones habituales como esquiar, pasear por la nieve, conducir o permanecer al aire libre o ir a la playa durante horas, muy típicas de estas fechas, pueden provocar molestias oculares o lesiones agudas de la superficie ocular si no se utiliza una protección adecuada.

¿Qué es la fotoqueratitis?
La fotoqueratitis, también conocida como “ceguera de la nieve”, es una quemadura solar en el ojo que afecta a la capa superficial delgada de la córnea y a la conjuntiva.
Los síntomas no siempre aparecen de inmediato. En muchos casos se manifiestan varias horas después de la exposición.
Síntomas más frecuentes de la fotoqueratitis
- Enrojecimiento ocular
- Sensación de arenilla o cuerpo extraño
- Dolor o escozor ocular
- Lagrimeo abundante
- Fotofobia
- Visión borrosa transitoria
Cuando el dolor es intenso, existe dificultad para abrir los ojos o la visión empeora, es importante acudir a un especialista para someterse a una valoración oftalmológica.
Tratamiento de la fotoqueratitis
La fotoqueratitis suele mejorar por sí sola en un plazo de 24 a 48 horas, siempre que se eviten nuevas exposiciones al sol o a fuentes de luz intensa. Durante ese tiempo, es recomendable descansar la vista y no frotarse los ojos, ya que esto puede empeorar la irritación. Para aliviar las molestias, puede ser útil aplicar compresas frías sobre los ojos cerrados, parpadear con frecuencia para favorecer la lubricación natural y utilizar lágrimas artificiales, preferiblemente sin conservantes.
Si la lesión se ha producido mientras se usaban lentes de contacto, conviene retirarlas de inmediato y no volver a utilizarlas hasta que el ojo se haya recuperado por completo. Además, el uso de gafas de sol con protección UV puede ayudar a disminuir la sensibilidad a la luz y proteger la superficie ocular durante la recuperación.
En los casos más molestos, pueden utilizarse analgésicos comunes siguiendo las indicaciones habituales. Cuando los síntomas son más intensos o la afectación es mayor, el oftalmólogo puede pautar un tratamiento específico para hidratar la córnea y aliviar el dolor.
Aunque en la mayoría de los casos la evolución es favorable, es importante acudir al oftalmólogo si las molestias persisten, empeoran o aparecen síntomas como visión borrosa. También debe evitarse volver a exponerse al sol sin una protección ocular adecuada, ya que el daño acumulado en la córnea puede aumentar el riesgo de lesiones más serias.
Prevención de la fotoqueratitis
La fotoqueratitis se puede prevenir usando protección ocular que bloquee la radiación UV. Por ejemplo utilizando unas gafas homologadas que indiquen protección frente a rayos UVA y UVB o UV400. El color oscuro de la lente no garantiza por sí solo una protección eficaz. Es importante también que el modelo de gafas elegido cubra completamente los ojos y su contorno par maximizar la protección, sobre todo en el caso de disfrutar de planes de nieve.
Elegir unas gafas de sol con filtro UV real, buen ajuste y una categoría adecuada sigue siendo la mejor forma de proteger la salud visual durante estas fechas. Y ante cualquier síntoma ocular tras una exposición intensa, lo más prudente es realizar una valoración oftalmológica.




